Minas del Aramo

Minas del Aramo

Riosa

En 1888 el belga Alejandro Van Straalen descubrió un conjunto de espectaculares minados de cobre y cobalto en la Sierra del Aramo que ya habían sido explotados hacia el segundo milenio a. de C.

Las minas de Texeo se ubican en la proximidad del pueblo de Llamo (Riosa) y para acceder a las mismas hay que subir un empinado camino empedrado que parte de Rioseco. Se trata de una mineralización primaria formada por sulfuros complejos de cobre y cobalto, con níquel, que se explotó intermitentemente desde finales del siglo XIX a mediados del XX, comercializando los productos enriquecidos en los dos primeros elementos.

La recuperación del cobre se complementaba con la de los otros dos metales mencionados. En un principio, se dedicó a la explotación la empresa The Aramo Copper Mines, Ltd. con diferentes altibajos –desde 1893 hasta los inicios del siglo pasado– y con posterioridad, hasta su cierre definitivo en 1955, por la entidad Minero Metalúrgica Asturiana. La primera sociedad llegó a beneficiar algunas escombreras antiguas que contenían del orden del 19% de cobalto, para con posterioridad ex­plotar por minería de interior los constituyentes primarios, esencialmente centrados en el cobre. En la actualidad, la compañía Asturmet Recursos efectúa prospecciones en la zona y otras próximas, con el fin de definir la rentabilidad del yacimiento para cobalto y cobre.

La mena encaja en la unidad litológica conocida como “Caliza de Montaña” del Carbonífero y se encuentra en relación con una falla tectónica de rumbo E-O. Consta de varios filones (con un espesor medio de 25 cm), algunos coinciden­tes con la orientación de la falla; la mineralización también está asociada a rellenos arcillosos ricos en minerales secundarios que ocupan huecos kársticos (“soplados”). El cobalto se identifica en forma de óxidos hidratados, algo niquelíferos, arseniatos (eritrita) y sulfoarseniuros (cobaltita y esmaltita).

En el Museo Arqueológico de Oviedo se encuentran esqueletos humanos que se cree murieron en accidentes mineros, pues aún conservaban las herramientas de trabajo al lado, así como martillos de piedra, astas de ciervo, cuñas, cuchillos de hueso, etc.

Restos de la planta de cobre

Restos del interior del horno

Socavón de las minas de cobre