Puerto Carbonero

Transportes

Puerto Carbonero

San Esteban, Muros de Nalón

El puerto de San Esteban es uno de los enclaves más nítidamente industriales de Asturias. Sus grúas, diques, cargaderos, dársenas y noray nos hablan de un pasado, no tan lejano, donde el carbón del Turón y del Aller encontraban su salida al mar con destino a los centros de consumo del País Vasco y el Mediterráneo. Su Patrimonio Industrial sumamente valioso, anclado en un paisaje de singular belleza, aguarda aun la protección normativa regional.

En 1908 entra en funcionamiento el Ferrocarril Vasco Asturiano entre Figaredo y Fuso de la Reina, permitiendo el enlace con el tramo entre Oviedo y San Esteban que, cuatro años antes, había sido abierto. Esta apertura, junto con el ramal entre La Cuadriella y Figaredo, permitirá a Hulleras del Turón expedir sus carbones a través del Puerto de San Esteban que, realmente, acaba funcionando como una suerte de muelle propio de la compañía minera vasca. Y es que las relaciones entre la empresa ferrocarrilera y la hullera eran muy intensas, teniendo a grandes capitanes de la industria vasca entre sus principales accionistas.

No era esa la primera vez que San Esteban acogía funciones portuarias netamente industriales, puesto que ya en los siglos XVIII y XIX diferentes proyectos habían procurado aprovechar la ventaja de su localización en la desembocadura del industrioso río Nalón. No obstante, en las primeras décadas del siglo XX experimentó un nuevo impulso y una determinante transformación: muros dársenas, diques, cargaderos, grúas, ramales, edificios portuarios auxiliares…

Entre los valiosos elementos del Patrimonio Industrial que posee San Esteban pueden destacarse tres. En primer lugar, las grúas, auténticas joyas construidas por firmas como Babcock & Wilcox y que constituyen la imagen más identificable del conjunto. En segundo lugar los cargaderos, que suponen un excelente ejemplo del desarrollo de las estructuras de cargado partiendo del modelo de drops decimonónicos. Y, finalmente, los noray, que presentan grabadas las firmas de Hijos de Cortadi de Bilbao, La Maruca de Avilés…

Buena parte de los elementos descritos se mantienen en su lugar, contribuyendo a que el aspecto del puerto, liberado de trenes y carbón, sea más agradable al paseo y la visita, pero todavía con un indeleble aire industrial. Razones más que suficientes, esperamos, para que en un futuro cercano tenga la protección que merece, a través de una de las dos categorías máximas de que señala la norma regional en materia de Patrimonio Cultural.

Cargadero de Carbón (1904)

Grúa Nº 3 (Babcock & Wilcox, 1929)

Antigua Caseta de Carabineros (1930-40)